






Concluyó la temporada. Llega el momento de sentarse a solas con uno mismo y realizar ese balance mental tan necesario y repasar las cosas positivas y negativas que han ocurrido a lo largo de la temporada más dura y, a la vez, más enriquecedora de mi carrera. Esa en la que gané y perdí cosas muy importantes en todos los sentidos. Esa en la que el toro me recordó lo vacío que me siento cuando no lo tengo cerca. Esa en la que comprendí el verdadero sentido de disfrutar en la cara del animal, de sentirme torero cada vez que hago el paseíllo. Esa en la que descubrí que para soñar conviene no dormirse...

Por fin tenemos fecha para volver a la plaza de toros de Las Ventas. Será el 21 de junio, con una corrida de Guadaira que, en principio, es muy buen encierro para ese día. Estaba deseando volver a verme anunciado en Madrid y, por fin, ha llegado el día.
No es que no te haga ilusión estar en otras plazas, pero Las Ventas es especial. Ya me recorre el cuerpo el hormigueo de la responsabilidad y del miedo que se pasa cuando uno va a Madrid. Hay tardes que son muy especiales, en cualquier parte, pero en Madrid todas las tardes lo son. Sientes el peso de las miradas puestas sobre ti y sabes que te estás jugando mucho, que tienes mucho que demostrar, pero ahora también sabes que lo llevas dentro y que sólo tienes que dejar que fluya. Quizá sea lo más sencillo, pero también es lo más complicado.
Por eso quiero dejaros este vídeo que me ha editado Marco y que refleja, en la letra y en el sentimiento de las imágenes, algo parecido a lo que yo siento, ahora que sé cuándo voy a estar allí y ahora que tengo claro que no quiero volver a faltar a la cita con la plaza que da y que quita. Escuchad a Gloria Estefan porque, sin saberlo, parece conocer lo que se me pasa por la cabeza de cara a la gran cita.
Siempre me ha parecido muy bonito eso de capturar un instante irrepetible en una fotografía. Los toreros, además, solemos tener un montón de ellas porque nos recuerdan ese momento, ese instante en el que cuajamos un toro o pegamos un muletazo extraordinario. Pero no es de muletazos de lo que quiero hablaros hoy, sino de instantes. Los que inmortaliza José Ramón Lozano con su cámara en la exposición "Instantes de arte en el Wellington", que se inaugura mañana en ese hotel tan madrileño y tan taurino. No he tenido la oportunidad de ver todavía el trabajo completo, pero fue tan bonita y lo pasé tan bien en la sesión de fotos que me hizo a mí que me imagino el resultado final. Lo veremos mañana.Estos días que estoy metido en el campo, entrenando cuerpo y mente para una temporada que debe ser muy importante para mí, cuento con la compañía de mi portátil, donde tengo un montón de faenas, propia y de otros compañeros, y también los tentaderos que llevo hechos este año. Cuando acaba el día y te vas a descansar, esos vídeos ayudan a seguir soñando el toreo.
Y es precisamente viendo esas películas cuando descubres cosas nuevas en la labor que han dejado para la historia toreros que han sido figurones. Y uno de ellos es Paco Ojeda, uno de mis espejos a la hora de interpretar el toreo como yo lo siento. Ese conocimiento innato de los animales, ese temple reposado y sereno, en los terrenos en los que los toros hieren, hacen del maestro de Sanlúcar un personaje digno de admiración.
Por eso he querido compartir con vosotros las sensaciones que a mí me causa verle torear. Aquí os dejo el enlace.
Sé que prometí que ayer estaría con vosotros para contaros cómo se había dado el festival de Cazalla de la Sierra, pero me fue imposible. Afortunadamente... Lo digo porque las cosas rodaron, corté el rabo al toro de Herederos de Antonio Ordóñez y fui el triunfador del festival. Luego, por la noche, los compromisos me impideron entrar en este Diario.
Y mira que tenía ganas, porque me sentí muy a gusto ayer en la cara del toro, que era un hombrecito por volumen y presencia, y noto que mi estoy consiguiendo que mi evolución se encauce por donde yo quiero. Me gustaría que la gente percibiese mi toreo tal como lo siento, y eso es lo que estoy intentando ahora. Y creo que ayer lo conseguí. Por eso estoy muy contento. Y por eso crfeo que estamos en el buen camino.
Sobre el festival os diré que vi fenomenal al maestro Parada. A su edad no se le ha olvidado bajarle la mano a los toros ni utilizar los toques con una precisión milimétrica. Tuvo menos suerte el maestro Pepe Luis Vázquez, que se llevó el animal de menos condición del festival, y me gustó también la raza que sacó Pareja Obregón, que se llevó una voltereta tremenda y nosotros, un buen susto.
Padilla estuvo sobrado con su toro. Tiene unas condiciones innatas para agradar a los tendidos y para hacerse el amo de cualquier reunión. Estuvo sobrado con un toro que también era amplio y al que le cortó dos orejas.
El que más me sorprendió fue Daniel Sotillo, el novillero. No veáis cómo estuvo ese chico con el que cerró plaza. Toreó largo y con mucho valor, pero sin excesos. Lástima la espada, pero aún así le cortó dos orejas.
Os regalo el enlace del vídeo para que juzguéis por vosotros mismos.